Pareciese que estos meses pasan de manera automática, se siente como un espacio vacío en el cual uno camina mirando al cielo, con una sonrisa al recordar esos momentos estúpidos que viviste en algún momento, caminas y caminas sabiendo a donde llegarás pero sin saber a donde quieres ir aún. Tu mente quiere jugar pero no la dejas, el espacio vacío que te mantiene vivo, el espacio vacío que hace que pierdas el control a veces, pierdes el control por alguien o por algo, pierdes el control por la comida, pierdes el control de tu vida y te olvidas de vivir.
Cuando te das cuenta ya es muy tarde, la canción ya terminó de sonar, se te acabó la batería y tu mente empieza a pensar en cosas más serias, cosas en las cuales no quieres pensar, intentas recuperar la valentía que tu corazón trata de darte, quieres vivir como antes, quieres volver el tiempo atrás y borrar ciertas situaciones tan trágicas que merecerían estar en un libro que se vuelva bestseller. ¿Te hace sentir mejor mirar al cielo y ver nada más que nubes blancas? sonrientes, intentan levantar tu ánimo, pero ya tocaste fondo, frunces el ceño y ya no queda más nada. El mundo da vueltas alrededor tuyo, la lluvia de la noche no ayuda a tus problemas existenciales.Al despertar vuelves a caminar en piloto automático, intentando sobrevivir, intentando vivir para poder llegar a viejo y no terminar olvidado en una calle. Estudiamos para trabajar, trabajamos para acumular dinero e invertirlo en nuestra progenie, es un ciclo interminable de intercambio, de esclavitud que no nos deja vivir, nos hacemos creer que ese mes de vacaciones en las Maldivas va a cambiar algo, va a devolvernos la lozanía que solíamos tener de jóvenes; sin embargo el brillo que antes se veía en los ojos de los más inexpertos poco a poco se va apagando.
Me desconecto con un clic.