La vida a veces termina siendo monótona a medida que los años pasan y uno se da cuenta de que ya está volviéndose viejo, con cada hora que pasa se pueden ver diferentes rezagos de lo que fue una vida llena de aventuras y emociones que con el tiempo pueden convertirse en amarguras.
El ceño fruncido que se marca hasta cuando se duerme, ese ceño fruncido que con el botox muchos quieren evitar ver en el espejo, esas líneas de expresión que un día sonrieron todos los días y ese dolor de espalda que sale luego de estar sentado horas y horas redactando informes que al fin y al cabo son solo papel con tinta.
¿Nacimos con un propósito? nacimos en un momento lleno de amor y sangre, nacimos en un momento que el mundo decidió y nacimos en un momento en el cual todos pensaban que seríamos alguien; nacemos para algo, estudiamos para algo y trabajamos para alguien. Siempre hay un para y un quién pero es que en algún momento va a existir el "yo he nacido para vivir", ¿o no?.
"Es lo que hay y así es la vida, el mundo no ha cambiado y posiblemente no cambie hasta que ya no existas en este mundo, tienes que hacer lo que tienes que hacer hasta que te sientas tan vieja e inservible que simplemente, te vayas".
Ella dice muchas cosas pero pocas tienen razón de existir, ella ha hecho muchas cosas pero pocas fueron felicitadas, ella ha vivido mucho pero ha caminado poco, ella ha visto mundo pero el mundo no la ha visto a ella.
La vida que vivimos, mundana y llena de ruidos es un caos total, nadie vive como quisiera vivir y todos tenemos algo de lo que quejarnos o reclamar a alguien. Lo malo nos rodea y es como si quisiéramos ver algo que no existe, como si comprando algo nuevo la capa negra que nos rodea se hiciera invisible y todo fuera como antes.
No podemos evitar la contaminación que se genera alrededor de nosotros, no podemos evitar ser cómo somos, no podemos evitar estar fuera de foco en las fotos, no podemos evitar envejecer y no podemos evitar ser minúsculos objetos de una sociedad como esta.
¿Qué hacer?
Me desconecto con un clic.
