Corre con los audífonos puestos, mirando al frente, al cielo o al piso, sin buscar o percatarse de nada más que del latido de su corazón, dejando que la imaginación vuele hasta los cielos sin límites, viendo como el mundo se vuelve más ruidoso y sin esperanzas.Vuelta uno y vuelta dos, el sudor corre por su frente, una botella rueda a sus pies y sus ojos recorren en camino de donde vino, se la entrega al dueño y cuando está por retomar el paso algo capta su atención, un pequeño perro que la mira con ojos juguetones y que pide una caricia. Ella se agacha y hace las preguntas de rigor, ambos muestran interés y su comportamiento le atrae...minutos pasan y ninguno se mira a los ojos hasta que se despiden y esperan con la mirada volverse a encontrar.
Dejando una estela de perfume a su pasar ella voltea la cabeza para verlo partir, no sin antes hacer un pequeño berrinche como hija que no recibe un chocolate, espera volverlo a ver, a él y a Jengo, se queja de su poco tino al no recibir más información, la oportunidad estaba ahí, solo faltaba tomarla.
Seguirán corriendo por los mismos rumbos?
Me desconecto con un clic
Xoxo





