
Desesperada por irme de ahí estuve,
la noche pasaba lenta y yo quería ya estar ahí contigo,
celebrando un año mas.
Y aquí con todos los placeres del primer mundo,
escribo desde mi casa en el árbol,
yo escojo entre el amor y la amistad,
siempre honesta.
El carro sale y me recoge, veo que ya es tarde,
y que pronto todo terminará.
Una sonrisa ilumina mi rostro cuando los veo a todos afuera tratando de llamar mi atención para que voltee y no me pierda en las calles del señor.
Gritan mi nombre en coro y rompen mi tímpano,
y cuando finalmente llego a la casa, veo a mi cumpleañero favorito.
Empieza todo, la gente contenta bailando de alegría,
siempre con el ojo vigilante de los padres.
Ellos saben a donde estamos llendo,
a donde queremos llegar,
si nos vamos abajo o arriba
si hacemos los movimientos adecuados en este ajedrez, que es la vida.
Y bueno,
aquí vamos otra vez, a ver lo que todos dirán de cada uno,
a ver si alguien quiere ser mas que amigo de otro.
.
.
.
Las malas lenguas empiezan a hablar en cuanto otras se van,
la gente hipócrita empieza a lucirse en lo que mejor sabe hacer:
hablar mal a espaldas de otros.
Y después de cada chisme
viene ese silencio incómodo,
en el cual alguien debe de decir algo rápido para hacer otro tema de conversación.
Y vienen los temas de "machos" (los cuales no estaban presentes)
pero no me interesan
y me voy a jugar con el gato.
DILE NO A LA HIPOCRESÍA.
Me desconecto con un clic
xoxo
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