Los minutos pasan y no puedo lograr librar el sentimiento de el enganche de mi sangre, esta hierve y trato de guardar la compostura.
Y se acerca a X y yo no le veo nada de malo, pero los juegos tontos empiezan junto con mis celos que salen a flote.
El estado de ánimo en mi cerebro cambia y trato de no explicar nada, celos que trato de ocultar, celos a una ilusión que empieza en su mínima expresión.
El viento me da en el rostro y mientras las hojas vuelan, escribo esto, viendo como el destino juega a el póker.
Nada pierdo con intentar seguir intentando para no perder.
Ganaré el premio? o el consuelo serán los días en que los vea pasar de la mano? Al fin y al cabo, es una carrera que recién empieza, espero poner mi mejor cara de póker para jugar con el destino.
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