viernes, 27 de julio de 2012

El cuchillo corta lo que el cuchillo quiere

El tiempo sigue pasando y puedo llegar a entender cosas que antes no hacía, cosas para las cuales mi madre empleaba la frase; "eso no se habla con niños", ahora; hay cosas que son demasiado difíciles de explicar; sin embargo, las puedo llegar a entender completamente con las lecciones que la vida me va dando. Esta es una de las más difíciles de superar pero al mismo tiempo es la que me hará más fuerte en el futuro, la que me pondrá tan invencible como la muralla china.
He botado todos los recuerdos innecesarios y ahora están tan lejos que ni buscándolos volveré a encontrarlos, he borrado todas las anécdotas de mi memoria y ahora mi cerebro no recuerda nada de lo sucedido, no hay peleas y nos hay revueltas, no hay gritos y tampoco compras innecesarias.
Solo quedo yo contra el mundo, solo quedo yo, mi bicicleta, mis libros, mi música y mis converse, esas que me llevaron a encontrar historias maravillosas dentro de libros viejos, esas que me hicieron correr de peligros inminentes, esas en las que tuve que empinarme para buscar un libro mayor en la biblioteca, esas que hicieron de todo por quedarse junto a mí.
Las mismas zapatillas con las cuales compré mi primera planta, Geranios, esas que hasta ahora conservo junto a una de sus hermanas, esas que hacen que me de cuenta de lo diferente que puede ser alguien por igual que les paresca a otros. Mientras la regaba apareció una avispa salvaje sobre la rosada, quería llevarse un poco de su néctar y traté de espantarla con más agua; pero comprendí que si yo necesitaba algo de generosidad de parte del mundo, yo necesitaba dar algo por mi parte, la dejé ahí y creo que fue el aleteo de sus alas sobre mi cabeza lo que sirvió como agradecimiento.
El cuchillo corta lo que el quiere cortar, al igual que el corazón borra lo que la mente quiere, volver a recordar no planeo hacer, volvamos a vivir.

Me desconecto con un clic

xoxo

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