domingo, 24 de agosto de 2014

El perro de la carretera

Las costillas se notan a través de su piel, los huesos son cada vez más delgados y el frío entra por sus poros sin que nadie le preste atención, mira a los transeúntes pasar y sigue unos pasos a cada uno en busca de que alguien tenga algo de comer, tiene una chompa puesta que se nota vieja pero el es un perro de casa perdido. Al lado de la carretera los buses tocan los claxon y el ruido no solo lo ensordece a él sino a mi también, desearía unos tapones para los oídos más que nada pero también desearía tener algo que ese pobre perro pueda comer; un chico se sienta a mi lado y el perro lo mira con ojos lastimeros y tristes, él lo mira de regreso y le acaricia la cabeza, tampoco tiene nada que ofrecerle, su bus viene ya y el se va sin mirar atrás. Una ligera lluvia llega y camino de un lado a otro maldiciendo mi suerte porque mi bus no viene entonces, me doy cuenta de que él tiene peor suerte que yo, abandonado en la calle al lado de la carretera donde no puede cruzar al otro lado porque sería una muerte segura, donde a nadie le importa si tiene hambre o no, algunos pasan comiendo pollo y ni siquiera le dan los huesos porque ellos son peores que animales, ellos son humanos sin consciencia.
No vengo a decir un discurso, pero sus ojos me tocaron el alma, esos ojos que expresan más que mil palabras, esos ojos que dicen sin decir que tienen hambre, ojos que alguna vez tuvieron una familia a quien proteger, comida y un techo donde poder dormir, la gente pasa sin casi notar u presencia y muchas veces su cola o una de sus patas es pisada, mañana te llevaré algo si te veo de nuevo, ellos son mejores que muchas personas que existen por las puras.

Me desconecto con un clic.
Xoxo.  

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