
La dolce vitta se pasa rápido, mientras veo como los demás salen de las escuelas de verano y los pequeños momentos de regocijo me llegan cuando me ven sentada en la oficina de la dueña del circo, esos pequeños momentos hacen que sonría por dentro.
Siento el pequeño cambio de clima: el sol se oculta y viene la niebla, esa niebla que oculta lo malo que puede estar por pasar.
La joven camina en silencio, hoy no tiene ganas de tomar un carro, hoy quiere caminar y sentir cada pequeña célula de su cuerpo en funcionamiento.
Las vidas pasan por su lado, soltando un poco de polvo con cada pisada, viéndola de reojo como si fuera un pequeño bichito raro al que todos temen ver bien porque no es común. Miran las cosas con las que carga en la espalda, ese pequeño bolso a cuadros que no ha soltado desde hace 2 años ya, ese pequeño búho que hace que todos quieran tocarlo a ver si vuela.
No le importa si la miran de reojo o con los dos ojos abiertos de par en par, se prometió a ella misma que haría lo mejor posible antes de llegar a la meta.
Ellos le dijeron que era un pequeña tonta, ahora todo es al revéz.
Sigue caminando mientras el tiempo avanza, hoy, por vez primera, no tiene importancia. Camina lento y siente los dedos de sus pies en el frío cemento, el calor se ha ido y no tiene necesidad de helados a medio camino.
La vida no siempre le sonríe pues aveces hace que el viento sople en su contra.
Luchará contra la corriente?
Si, no es una oveja más del rebaño, y si lo es, es la negra, la que todos consideran mala, no, no es mala, es, diferente.
Me desconecto con un clic
xoxo
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