jueves, 1 de noviembre de 2012

La supervivencia junto a la carrera contra el tiempo

Ojeras, cansancio, actividad y poco tiempo para recargar energías, nada que hacer y nadie en quien poder apoyarse; todos bailan con su propio pañuelo.
El frío se va y los primeros rayos de sol se hacen llegar a travéz de las ventanas y mientras me saco la casaca entiendo los cambios a los cuales intento adaptarme. El cambio de plumas del invierno a las plumas impermeables del verano se hace presente y empiezo a soltar poco a poco la madriguera cálida y sólida que establecí hace meses.
Los lípidos ganados en el invierno se van perdiendo por el increíble gasto de energía que realizo al volar de un lado a otro con velocidades dignas de un aplauso por Usain Bolt y mientras mis ojos examinan con cautela que paso dar luego de llegar a la cátedra, entiendo la ansiedad de todos por pisar a sus pares competidores.
Ideas de muchos sabores y colores a veces desagradables llegan a mis oídos y se van al mismo tiempo, eso no es importante.
La carrera del guepardo detrás del cervatillo a comenzado y el cervatillo corre en zig zag mientras el guepardo se queda sin aliento como yo, cuando llego al hogar por fin, solo para escuchar más premisas tontas que me hacen recurrir a los audífonos. Las preocupaciones y diretes se dan en mi cabeza todo el tiempo y, cada pluma que cae de mis alas hace que vuelva a la realidad que estoy viviendo, volver a la carrera por atrapar una presa que por momentos parece una meta imposible de alcanzar al esconderse detrás de los matorrales.
La energía se acaba cuando el sol se oculta y mientras la luna arrulla a los recién nacidos, yo, voy cambiando plumas en pro de protección; y el sueño de cambiar plumas en una madriguera con enseñanza fija cada vez da más miedo.
¿El guepardo conseguira comerse al cervatillo?
¿Tendrá que volver a correr?


Me desconecto con un clic

xoxo

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