lunes, 31 de diciembre de 2012

Impotencia del 2012

Una parte de mí quiere que todo esto termine, otra parte de mí quiere que todo vuelva a ser como antes, una parte de mí quiere llorar y salir a flote, otra quiere tratar de sonreír frente a las adversidades, la pierna me mata y trato de sobreponerme, pero el sufrimiento de no poder hacer lo que amo es más fuerte.
Esto no es una entrada llena de emociones que conllevan a la tristeza, tampoco es una epístola de cuan feliz he sido hasta ahora, solamente es un escrito de los sentimientos por los que estoy pasando. Ya son las 11pm y siento que toda la vida se va por delante, siento que cada día la humanidad se va por el drenaje más rápido y junto con ellos se van las esperanzas de alguien que espera ser alguien en la vida.
"Las cosas pasan por algo" dicen, pero mi cerebro no procesa bien el dolor físico que siento, un dolor que hace que mi semblante cambie y mis gestos se vuelvan bruscos, poco amigables, una lesión que me lleva a ya no poder más.
Los ojos se ponene acuosos por recordar todo lo que no se quiere recordar, las adversidades y sufrimientos, alguna que otra alegría pero más que todo, las cosas que pasaron me han echo más fuerte, sí, pero en el camino a ser fuerte hay muchas lágrimas de por medio. Si yo no fuera quien soy, este mes no habría reflexionado, uno no se puede esconder de lo que va a sucederle.
Un nudo en el pecho me dice que extraño a alguien, alguien que estuvo conmigo durante toda mi vida y ahora, justo cuando más lo necesito, se va, se esfuma y me deja, sin nada que me pueda explicar en que fue que me equivoqué, no planeo buscar a esta persona, no planeo decirle que lo extraño, pero sí que lo pienso.
Las lágrimas siguen corriendo por mi rostro y lo único que no quiero es que mi madre me vea, es cierto que los años no se empiezan llorando, pero todavía no son las 12pm y tengo permiso.
Aún estoy en busca de esa palabra tan importante llamada felicidad, ese largo camino que algunos dicen llegar a alcanzar, ese largo camino llenos de derrotas y caídas, llenos de tendinitis diversas que dan ganas de irse a la mierda, esas que duelen hasta el alma.
Todos tratamos de sonreír, hoy me pongo la máscara para que mi madre no vea lo que de verdad estoy sintiendo, veo un reflejo de dolor en ella también, un dolor físico y mental, igual que el mío, pero ella lo camufla mucho mejor. Es difícil, vete ya 2012, no te quiero más acá.

Feliz 2013 a todos los que me leen, gracias.

 Me desconecto con un clic

xoxo

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