Las luces se apagan y la función comienza, él hace su ingreso magistral y una sonrisa se dibuja en mi rostro, la habitación se calla y los ojos atentos a cada movimiento que realiza, desde el recojo de los papeles que volaron con el viento, el abrir la puerta y la programación del celular en forma silenciosa.Un intercambio de miradas y el monólogo comienza, los movimientos del artista son naturales y convenientes, algo que no todos pueden hacer, algo que es digno de mi admiración.
Cada pregunta propuesta es contestada con un humor sereno y seguro, una sonrisa en el rostro que hace que los ojos y corazón bailen conga en mi interior.
Algunos minutos en los cuales las obligaciones académicas se dejan de lado y otro tipo de aclaraciones se intercambian entre los dos.
La risa tonta que se activa en mi cara, un sudor frío que recorre la espalda y una ilusión que se activa pero que tiene que ser apagada.
Me desconecto con un clic
xoxo
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