Un poema sordo que no tiene voz
ni voto,
un alma perdida que no sabe
qué hacer.
Luego de mucho tiempo
se volvieron a encontrar,
tres gatitos que soñaban
con ver el mar,
y decidieron que por ese día,
volverían a jugar.
Las situaciones no son siempre
propicias para los tres gatitos,
uno de ellos,
enfermo no puede andar como todos;
y al momento de tomar alguna decisión,
todos voltean a ver su reacción.
El día pasa tan rápido como una hoja que cae de un árbol
en el otoño y pronto,
los gatitos toman rumbos diferentes,
cada uno regresa a su hogar para poder descansar en paz.
Y al final, los tres, cansados ya
por sus hazañas,
vuelven a dormitar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario