lunes, 9 de octubre de 2017

Los monstruos en el ático

Silencio y oscuridad.

Las escaleras viejas de madera crujen bajo cada paso que doy, siento que en cualquier momento caeré al vacío y será uno de los clichés que existen en las películas de terror de hoy en día. Mis manos se cogen fuertemente del barandal mientras el miedo invade cada poro de la piel, una gota cae lentamente por el lado izquierdo de la sien mientras que mis ojos siguen acostumbrándose a la oscuridad que me rodea.

Puedo sentir, con cada minuto que pasa, el sonido de las respiraciones fuertes a lo largo de la habitación, los dientes relucientes que están presurosos por arrancarme la carne de los huesos y luego arrojarlos en el bosque.

La linterna que me alumbra ayuda a espantarlos, le temen a la luz; puedo oír las patas que corren sobre el suelo de madera, alargo la mano para coger la barra de metal que reposa contra la pared. Mientras me muevo lentamente hacia ellos, los músculos del brazo derecho comienzan a prepararse para la acción...

Cada año se repite la misma acción, la misma maroma que permanece en la vida por varios días al año, intentando partirles la cabeza con la barra de metal ensangrentada que con cada golpe se vuelve una extensión de mis extremidades. Mañana, volveré a coger la barra para enfrentarme a los monstruos del ático, a los monstruos que solo buscan quitar un pedazo de tiempo y paciencia de mi existencia.

Subir las escaleras y abrir la puerta, dejar entrar la luz mientras el alivio se siente por un día más, es solo posible cuando ellos caen.

Me desconecto con un clic.

lunes, 28 de agosto de 2017

Todo estará bien, porque lo merecen

El aliento que sale de su boca es gélido como la nieve que azota una Europa que quiere volver a vivir, las manos que tiemblan con cada paso que da son como dos lombrices de tierra que se mueven sin cesar y aún así, no tiene sentido seguir nadando en el mar de complejidad que presenta la vida.

El reloj da las 6:00pm y aún nada se mueve, las cosas vuelven a seguir un ritmo incómodo y profundo, como los pensamientos que no tienen imágenes precisas sino solo un fondo negro que con cada nota del violín se activa para volverse acuoso, las lágrimas.

Sensaciones que se mal entienden por doquier y momentos en que no se puede hacer nada porque lo único que se quiere hacer es llorar lentamente, disfrutando de cada sollozo y cada respiro que llena el ambiente de dolor. Nada está dicho aún pero la vida sigue golpeando con cada paso que no se da. 

Un intento de acercamiento se rechaza con la mirada, un intento de ser bueno se rechaza con un comentario mordaz que sigue flotando en el aire de la conversación y no se olvida, un momento de locura y amor se llena de lodo con toda la desaprobación de un par de ojos que no pueden deshacerse de los fueros internos que queman como el primer día. Los dolores que se mantienen en la cabeza e intentan desaparecer con siestas fugaces que prometen resolver todo en un día.

La pluma escribe y pareciese que nada tiene sentido, pareciese que la vida sigue igual y se mantendrá así: dolorosa hasta que se demuestre lo contrario. Pero nada se sabe aún, momentos fuertes que se viven como si fuera la última oportunidad para ver el ocaso, momentos en los que el frío de la noche se puede arreglar con el abrazo del ser amado, con un beso y una sonrisa que manifiestan el amor. 

Me desconecto con un clic. 

miércoles, 14 de junio de 2017

Eso es lo que hay

La vida a veces termina siendo monótona a medida que los años pasan y uno se da cuenta de que ya está volviéndose viejo, con cada hora que pasa se pueden ver diferentes rezagos de lo que fue una vida llena de aventuras y emociones que con el tiempo pueden convertirse en amarguras. 

El ceño fruncido que se marca hasta cuando se duerme, ese ceño fruncido que con el botox muchos quieren evitar ver en el espejo, esas líneas de expresión que un día sonrieron todos los días y ese dolor de espalda que sale luego de estar sentado horas y horas redactando informes que al fin y al cabo son solo papel con tinta.
¿Nacimos con un propósito? nacimos en un momento lleno de amor y sangre, nacimos en un momento que el mundo decidió y nacimos en un momento en el cual todos pensaban que seríamos alguien; nacemos para algo, estudiamos para algo y trabajamos para alguien. Siempre hay un para y un quién pero es que en algún momento va a existir el "yo he nacido para vivir", ¿o no?.

"Es lo que hay y así es la vida, el mundo no ha cambiado y posiblemente no cambie hasta que ya no existas en este mundo, tienes que hacer lo que tienes que hacer hasta que te sientas tan vieja e inservible que simplemente, te vayas".

Ella dice muchas cosas pero pocas tienen razón de existir, ella ha hecho muchas cosas pero pocas fueron felicitadas, ella ha vivido mucho pero ha caminado poco, ella ha visto mundo pero el mundo no la ha visto a ella.

La vida que vivimos, mundana y llena de ruidos es un caos total, nadie vive como quisiera vivir y todos tenemos algo de lo que quejarnos o reclamar a alguien. Lo malo nos rodea y es como si quisiéramos ver algo que no existe, como si comprando algo nuevo la capa negra que nos rodea se hiciera invisible y todo fuera como antes.

No podemos evitar la contaminación que se genera alrededor de nosotros, no podemos evitar ser cómo somos, no podemos evitar estar fuera de foco en las fotos, no podemos evitar envejecer y no podemos evitar ser minúsculos objetos de una sociedad como esta.

¿Qué hacer?

Me desconecto con un clic. 

lunes, 8 de mayo de 2017

爱和她

你为什么不高兴?
你为什么不让我高兴?
我不知道你的外伤。 我不要知道。
你有没有很多的外伤?
你为什么不喜欢爱的?
爱的是你的敌人?
你会从来恨爱吗?
我不知道。
有时候,我不知道你。
我爱你还是你的心很冷。
人不准进入
你等到高兴吗?
我不知道。

martes, 25 de abril de 2017

Sometimes I leave you alone

These last days I've been asking myself whether I should write or not, it's a big decision to take because we never know what the one who reads what you write is thinking. It is even harder to try thinking about what is inside of the other's mind because whether you like it or not, you will always find yourself inside a big loop of situations that might or might not happen.

All of these situations are sometimes nasty, horrible creatures looking for a space in your mind where they can locate themselves and wake you up when you sleep in the middle of the night just because they find it fun to make you feel like shit, make you feel like you did everything wrong and you just suck so much you deserve to fall out of bed. I don't even know if these creatures are different sizes according to how often you imagine them but one thing I know is that the creatures will never go unless you let go all of those thoughts you have throughout the day.

The music is playing slowly while the world keeps spinning round and round and I start thinking not about the creatures in my mind but about the song that played through my headphones: "didn't I just hear this?", my playlist is getting bigger with songs I will probably listen to when I'm out, walking to my house or to the woods.

Weather is also getting the way I like it: gray. Because gray for me means that you can finally take a nap in the afternoon and not feel guilty because the sun is already gone. It means you can finally drink hot coffee and not start sweating like a marathon runner. It means that you should be the one who takes the bull by the horns and start killing all those nasty creatures inside your mind.

I say bye with a clic.
Xoxo

viernes, 10 de febrero de 2017

Post mortem

El castigo del verano se hace notar: los rayos del sol castigan mi piel como si fueran látigos de fuego que me van quemando poco a poco, la sensación de que voy a derretirme en cualquier momento no se acaba hasta que llego a mi cama y me quito la ropa.
No hay momento de sosiego en estos momentos y lo único que quiero hacer es dormir para poder aplacar mi ira contra el mundo. A lado mío, personas hablan en voz alta en un lugar en donde no se debe hacer eso, las reglas se rompen y las normas de conductas de las personas normales ni siquiera existen.
Es un mundo salvaje este, rodeado de animales que pelean por trozos de carne insignificantes, esos que están podridos por dentro pero que por afuera usan tantas capas de maquillaje que a veces, solo a veces, logran esconder su fétido olor. Animales que no saben cómo expresar lo poco que piensan con las pocas neuronas que poseen, animales que ríen como hienas al ver a otros caer, animales que no tienen consciencia de lo que pasa a menos que se trate de ellos.
La guitarra hace un solo que me lleva a otra dimensión, a una dimensión que espero me deje escapar de este mundo aunque sea por unas horas. Los cubículos de todo el mundo se llenan de larvas andantes, larvas que siguen trabajando para alguien, larvas que consumen todo lo que se les vende y nadie puede librarse de ellas.
Los altos mandos miran desde arriba, maquinando su siguiente movimiento, el siguiente robo que no se ve pero que se siente. Se siente en los libros que se queman, en la gente que habla en voz alta en las bibliotecas porque ni siquiera saben para qué sirve una, se siente en la desolación de los diferentes, de los pensantes que tratan de no ser larvas de cubículos pero que si no lo son, morirán de hambre. Ya son 20 minutos aquí, en cualquier momento voy a estampar mi cara contra la pared.
Sigo escuchando la guitarra acompañada de una batería que marca el ritmo de mi pie derecho contra la pared. Sigo mirando de cuando en cuando esta pared blanca que se niega a cambiar de color. Seguimos siendo el pájaro que vuela sin rumbo.

Hey look ma' I made it

Por fin. Se acabó. Finito. Luego de 5 años de lucha, se ha acabado el tormento de ser estudiante. Mi cerebro descansa del olor a humo de...