
Llegue demasiado temprano ayer, nadie había llegado aún y yo ya estaba en el anfiteatro, por fin, luego de media hora veo a alguien conocido, que con cariño me saluda con la alegría que las caracteriza a las dos.
En la media hora que nos quedaba, me contaste tantas cosas nuevas de todo el mundo, hablabas tan rápido que aveces tengo que hacer pausas para que mi cerebro decodifique todo; lo chismes seguían y seguían hasta que llegó uno, atemorizante, el cual no creí hasta verlo.
Llega la rareza en persona, viste una camisa verde agua mezclada con plomo y unos pantalones de mesclilla totalmente asustantes, no puedo evitar mirarlo de reojo con cara de asustada hasta que saluda a todo el mundo de una manera poco común...gritando.
Todas las hembras corremos y nos juntamos en un solo grupo, parece un grupo de gacelas asustadas con un león hambriento a punto de atacar a una, y la elegida es la gacela C.
La jala y le pide de todo un poco, ella, con cara de asustada nos mira para que la salvemos, pero nadie se puede acercar, ese macho es un peligro para la sociedad.
Y luego, Oh sorpresa! llega la hembra alfa y ordena a todos, esto es un alivio momentáneo.
Empiezan las enseñansas del día, nos reunimos todos y nos hace pararnos inmóviles, adivinen a quien le tocó parase junto al macho raro, A MI.
Siento una mirada pesada en los hombros y risitas nerviosas atrás mío, giro un poco la cabeza y ahí está, olfateándome de una manera en la cual me gustaría patearle la cara.
Los 5 minutos más horribles de la clase terminan y corro detrás de mi árbol personal, ese que me dice "buha" cada vez que me ve, ese en el cual puedo reposar.
No quiero más raros, suficiente conmigo.
Me desconecto con un clic
xoxo
No hay comentarios:
Publicar un comentario