lunes, 30 de abril de 2012

El sueño

Y si sueño poseerte, te poseo
pues todos nuestros gozos son mera fantasía.

Fanfarria de trompetas celestiales. Pues sí, algunas veces las cosas te caen a los pies y no puedes hacer otra cosa que desear creer en un Dios al que dar las gracias.
Al parecer, no había moros en la costa. No sólo había que varar las naves en la playa, sino quemarlas.
"No es fácil invitar a cenar por primera vez a una chica sería -decía él- en el mundo entero hay hombres dispuesto a abarrotar el estrado de los testigos para dar fe de los múltiples errores y catástrofes que sus esfuerzos han provocado sin proponérselo. Y, sin duda, hay millones de mujeres que podrían superar esos testimonios con horribles cuentos de agonías sufridas y atrocidades soportadas"
"En principio, nuestro común amigo, el tipo normal, adopta cuatro o cinco tácticas básicas de aproximación. Aunque éstas dependen de la salud de su cartera y de la impresión que quiere causar, sin embargo se pueden definir en líneas generales de acuerdo con la clase de tipo normal que cree ser"
El primer método sería el que denomina él como "del hombre de la calle": su héroe (un licenciado de letras de veintitantos años que quiere mantenerse acorde con el espíritu de su tiempo) hojea en una guía algún nuevo y aclamado gastropub del East End antes de llamar desde su oficina en un hueco entre dos reuniones. En el día previsto y a la hora prevista, aparece para esperar a su bien dispuesta pareja, la cual llega con los perceptivos diez minutos de retraso, y, tras cierta torpeza inicial, se pierden en una amistosa conversación y unos dorados lomos de atún (sin pararse a reflexionar por un momento si ese gran pez puede poseer en su cuerpo, en sentido estricto, semejante parte). 
La segunda táctica sería la de los "tíos forrados": pajilleros a la última, de punta en blanco y veintiún botones, lo bastante tontos para hacerse ricos (en la City, con drogas, tecnología de la informática, consultorías, etc). Los forrados prefieren hacer que la noche se enamore de ellos con una ronda de cócteles mal hechos y una visita irresistible a un antro cromado y diabólicamente caro del restaurante de un hotel donde, tras muchas dudas, se toman un filete no muy cocido con patatas y montones de Coca-Cola light con Southern Comfort, acompañando todo ellos con Chateau Baron Rothschild (porque el nombre de este vino suena a rico). 
El tercer método es el de una persona pobre, sincera y franca: por ejemplo, un actor o documentalista de televisión o un apurado periodista deseoso de convertirse en director de cine negro. En este caso, nuestro hombre incluso podría acudir en autobús a la cita debido a una inoportuna sensación de astucia metropolitana derivada al conocimiento de los horarios. Él y su pareja comen en un libanés rústico y falso, tras el cual se permiten el lujo de tomar un helado casero (que nada tiene de hecho en casa)  entre risitas por parte de ella y estremecimientos por parte de él, antes de quedar para ir a ver el último documental danés el siguiente domingo por la tarde.
Finalmente, aunque sin duda no es el peor, tenemos a la odiosa multitud de bohemios hijos de papá del West London: la progenie cetrina e indeseada de los arribistas de última generación. Con una sensacional falta de inteligencia, vestidos de punta en blanco y exhibiendo su aburrimiento como una medalla al valor, arrastran a sus pequeñas molestias similarmente acicaladas fuera del Ladbroke Grove para tomar con gesto apático cualquier porquería con barniz de autenticidad étnica en la calle de al lado, junto con unos amigos igualmente erráticos y la tácita promesa de una raya de mala cocaína en algún lavabo si las cosas van bien.
Todo lo cual nos deja -a él, a mí y a ti- llorando en silencio tapándonos la cara con las manos, llenos de pena y desesperación. Pero al tipo normal -con sus múltiples disfraces- le gusta discurrir por tales vías. El mundo está lleno de cabrones y no podemos hacer nada por evitarlo. 
El idealismo, ya te habrás dado cuenta murió de una muerte breve pero trágica. Don Quijote cabalgó en vano y hace tiempo que Karl Marx está olvidado: murmura la verdad para sí, como un vagabuendo loco acostado entre cartones sobre la acerca, delante de la estación King Cross. Vivimos en la era del Mínimo Denominador Común, la verdad es, francamente mínimo.

El Calígrafo

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sábado, 28 de abril de 2012

El demonio Timovillus



Podría empezar confesando que soy aliada del demonio. No es gran cosa -una temporada de nihilismo social por aquí, un periodo de sabotaje marital por allá- y me temo que va con el empleo. Si uno busca lo bastante, encontrará que la mayoría de las actividades humanas tienen un santo patrón; pero, de todas las artes de este mundo, solo la caligrafía tiene por patrón a un demonio.
Se llama Timovillus. Y es un hijo de puta muy malicioso.
Imagina un monasterio medieval situada, pongamos por ejemplo, en algún lugar elevado de los Pirineos, con un gran portal en arco y altos muros de piedra blanca. En una esquina del claustro se alza una torre. En lo más alto de la escalera de caracol, cerca de la luz y lejos de la humedad hay por lo general una sala grande y redonda: el scriptorium. Y aquí, sentados en taburetes, inclinados sobre las mesas y dispuestos en herradura en torno al supervisor, el armarius, se encuentran los monjes.
En la mano derecha sostienen una pluma y en la izquierda un cortaplumas. Trabajan en silencio y solo se oye el rumor de su respiración y es rasgueo continuo de las plumas sobre la vitela. A pesar de la altura, la luz es escasa y los hermanos más ancianos fuerzan la vista. Pero ni se plantean la posibilidad de encender fuego,o tan siquiera una vela, porque la seguridad de los manuscritos raros y sagrados es muchos más importante que la mera comodidad terrenal de los monjes.
De vez en cuando, uno de los hermanos levanta la mano para pedir al armarius que le traiga más plumas, otro tintero o más vitela. El cortaplumas, preciada posesión se utiliza para clavar la ondulada piel en el momento de escribir; así como para afilar la pluma (de ahí su nombre); pero, de vez en cuando, mordiéndose el labio, algún monje tiene que utilizarlo para rascar un error.
Estos errores dan sentido a la vida de  Timovillus.
Es un demonio bajito, de poca monta, barrigón, de rostro ceñudo y enfurruñado. Pasa gran parte del día agazapado en los rincones del  scriptorium; algunas veces se sienta sobre el saco de su botín, otras se rasca las puntiagudas orejas o se hurga en la nariz con un dedo rechoncho, pero siempre está mirando, siempre está alerta. Lo que más le gustan son las erratas que no advierten los monjes ni los correctores, se incorporan al nuevo manuscrito y así las reproduce la siguiente generación de escribas; pero también disfruta con los lapsus calami, de magnitud tal que el monje se ve obligado a empezar de nuevo la página entera, porque retrasan la Obra de Dios.
Todas las noches, cuando ya ha oscurecido demasiado para que los monjes sigan trabajando y éstos han abandonado el scriptorium  para rezar las vísperas, Timovillus recoge con cuidado todos los errores, los mete en el saco y se los lleva al infierno para ofrecérselos al Diablo, de modo que cada pecado pueda registrarse en un libro -junto al nombre del monje responsable- que se leerá en día del Juicio Final.
Esta situación insatisfactoria (algunos dirán que injusta) se prolongó durante casi un milenio, hasta que el Renacimiento estalló en Europa y la suerte del calígrafo pasó de mala a peor. A principios del siglo XIV, los monjes se veían obligados a trabajar a un ritmo frenético, el día entero hasta la noche, para satisfacer la feroz demanda de manuscritos de las recién creadas universidades. Al poco tiempo, cansados de las prisas, los hermanos se pusieron a buscar desesperadamente el modo de eludir responsabilidades por la cantidad creciente de errores en su trabajo y salvar así sus almas, que corrían un peligro cada vez mayor. Entonces Timovillus advirtió que aquella era su oportunidad.
Ofreció a los santos escribas un trato eterno: la absolución de sus pecados a cambio que le garantizaran en secreto que el número de errores seguiría aumentando de manera espectacular. Como los errores crecían ya de modo incontrolado, los monjes accedieron de buen grado.
Así fue como Timovillus se convirtió en el demoniaco patrón de los calígrafos: mantenía en secreto sus pecados y los salvaba del infierno.
El empeño humano, sin embargo, atravesaba en aquellos momentos una de sus aceleraciones periódicas, y hacia 1476 William Caxton (tras adquirir aquellas asquerosas costumbres en Colonia) instaló una imprenta en Westminster. De repente, el trato de Timovillus ya no parecía servir de nada.
Tal vez se les ocurra pensar que semejante invento supuso el fin de este feo mequetrefe. Que uno de los astutos lugartenientes de Lucifer llamó a Timovillus para mantener una entrevista personal y le explicó, que lamentablemente, debían prescindir de los servicios de parte del personal. Pero el Diablo nunca despide a sus empleados; se limita a relegarlos, a reducirles el sueldo, y los obliga a seguir en condiciones cada vez peores.
Así que, créanme, este barrigudo hijo de puta sigue vivito y coleando en el Londres del siglo XXI, maestro de la confusión, dando vueltas por mi ático, enfurruñado, empeñado en joderlo todo, por puro placer, en cuanto tiene la menor oportunidad. Lamentablemente para él, no me dedico demasiado a las cuestiones bíblicas. Pero ¿que otra cosa puede hacer? En estos tiempos no hay muchos calígrafos y debe conformarse con lo que encuentra. Sin embargo, no se puede deshacer un pacto terno: sigue siendo el enviado del Diavlo y yo sigo siendo su cómplice. Cosa que me conviene. Porque si de vez en cuando me equivoco, cometo un error aquí o allá, seguro que la absolución será mera cuestión de trámite.
Seguro

El calígrafo.


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viernes, 27 de abril de 2012

Me saqué los zapatos de tacón y volví a la realidad

Si si, yo y mi tema de los zapatos de tacón otra vez..
Hoy estaba caminando por la calle junto con ese molesto sol de verano que aún no se va, y antes de salir de mi casa decidí ponerme las plataformas más altas que tengo, total, hoy no iba a caminar mucho.
Comodísima yo, subí al carro y en medio de la chocolateada mañanera noté que muchas chicas que trabajaban por la zona están subidas en zancos de tamaño 20, hermosos por cierto, pero bastante agotadores.
Me bajé del carro y la misma historia se repetía una y otra vez.
Es que las mujeres somos masoquistas al comprarnos tantos zapatos de tacón, amarlos al principio y luego de una juerga en la discoteca en donde te subiste a la barra, rompiste los vasos con los zapatos y besaste a un chico muy simpático, los odiamos?
O solo somos algo...zapabipolares?
Y es que, muchas veces, la sociedad nos hace ponernos tacos hasta para trabajar, cosa que en cierta parte me divierte pero luego hace que mis pies duelan, ven que raro es?
Es difícil para nosotras, entrar a una tienda de zapatos y ver un modelo del cual estamos enamoradas, comprarlo a un precio exorbitante y luego; llegar a tu casa maldiciéndolos y luego amándolos al día siguiente, odiándolos en la noche y así así...
Nunca entenderé el mundo femenino para con los zapatos, mi mundo.

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miércoles, 25 de abril de 2012

El hechizo

La niña tiene frío pero el sigue caliente, su temperatura baja pero la de el sube, cada vez ella se congela más, el mantiene la temperatura perfecta que merece un abrazo.
Las frases tontas siguen a los juegos, y mientras el mira hacia la pared del frente, ella se posa en su brazo como pajarillo hambriento luego de volar todo el invierno tratando de sobrevivir, el la corrige, la hace volver a poner los pies sobre la tierra, la saca de la nube y le hace recordar que cosas no debe decir delante de el, las pequeñas caricias que le proporciona la hacen sentirse protegida y cada día ella se acerca más, cada día que pasa hay frío y necesita su abrigo.
Sus movimientos predeterminados hacen que ella piense que tal vez es frío como robot, pero eso se ve refutado por ese gran sentido de la amistad que ella ve en el, cada día se acerca más y se ve más como es en realidad, como una gran persona, un gran amigo.
A pesar de que el camino es difícil, en este se encuentran los apoyos perfectos.
Gracias

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lunes, 23 de abril de 2012

Vals #10

Desde el día en que todo empezó, tu interés me pareció gracioso y hasta un poco infantil, tu cara de persona con conocimiento impartido al principio me pareció intimidante, ahora, es todo lo contrario, cada conversación contigo se hace cada vez más interesante y nunca pensé que podría encontrar a alguien como tu en tan poco tiempo, interesante.
Por el momento solo imaginaré muñecos hechos de palitos intentando bailar entre ellos, con el muñequito hombre intentando no pisar mis pies.

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domingo, 22 de abril de 2012

Ese 0.55

Desde que todo esto empezó con el pie derecho, no he dejado de disfrutar cada momento en el campus con ellos, en las aulas y muchas veces, en el piso mientras leemos algo.
Cada momento unidos es siempre divertido y las cosas dichas claramente en todo sentido, se manejan a la perfección.
Los días y semanas pasan mucho más rápido de lo que pensaba, y aveces no hay momentos para comer o tomarse un descanso, por lo menos en mi caso; envido a esos que pueden darse el lujo de salir de charlas e irse sin que los progenitores les digan nada, esos que reprobando, tendrán lo que tienen ahora y tal vez más, los progenitores están bien con eso.
Pero yo no.
La vida es dura cuando no tienes lo suficiente, cuando hay que estar contando cuanto tienes en el bolsillo para ver si caminas o no, la vida es dura cuando muchas veces te sientes tan abajo en la escala moderna.
Me doy cuenta de que lo que me dijo mi madre era cierto, muchos tienen más y aveces te sientes tan pequeño como un insecto, claro, solo en ese sentido. Pero todo está bien, ellos son geniales y exactamente lo que esperaba.
Ese 0.55% es el que me mata, ese porcentaje que hace que sufra y me queme pestañas, cerebro y córneas tratando de aprobar prácticas que, semana tras semana, se hacen más difíciles.
En momentos como esos, me doy cuenta de que el primer año será más difícil de lo que creí, me doy cuenta de que el sacrificio que haré, me dará un mejor lugar, ese sacrificio que hará que siga allá.
Solo esto me salvará de no trasladarme a otro centro, solo esto hará que pase ese 0.55%

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sábado, 14 de abril de 2012

Dejé las llaves afuera

La puerta cada vez se hace más difícil de abrir, cada vez está más dura y oxidada, los golpes funcionan a veces y así es como intento adentrarme en un mundo que más se parece a una jungla en donde sobrevivir significa solo una cosa: pasar y avanzar sin tropezar demasiado.
Los días se quedan cortos mientras más avanza el calendario, mientras más crece el pasto y mientras entiendo como es esto, duro.
Las tardes de silencio quedan atrás y trato de aprender todo lo que puedo, trato de entender cosas que no me gustan pero de las cuales pronto estoy tratando de librarme.
Quisiera que este año pase lo más rápido posible, casi como un sueño de esos en los que quieres llegar a la meta y la alcanzas, para luego;seguir durmiendo. Esos momentos en los cuales, tengo un poco de agua en un vaso por siacaso necesito despertarme y seguir leyendo.
Difícil es, sobrevivir a esto, a esta jungla echa de pasto, cemento y tierra, a esta jungla donde todos bailan con su propio pañuelo, a esta jungla en donde no te hacen ningún favor, en esta jungla donde una noche de amanecida se merece solo la mitad del puntaje, esta jungla que a veces es injusta, esta jungla que durante este año me mantendrá cansada y preocupada.
Tal vez hay alguien cerca mío que me empuja a seguir adelante, esa persona que, desde el cielo me cuida y protege con todas sus fuerzas, esa persona que en las noches acompaña mi soledad mientras vuelvo a casa, esa persona que envuelve mi cuerpo con su manto frío de vigilia, esa persona que me da fuerzas muchas veces para seguir adelante y no rendirme aunque haya tropezado unas cuantas veces hasta ahora.
La pequeñas vibraciones me traen de vuelta a la realidad cuando de pronto me pierdo en mi mundo y no puedo responder a pregunta alguna, momentos así son agradecidos por mi.
Y mientras trato de no ver todo con otros ojos, siento como todo viene positivamente.

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sábado, 7 de abril de 2012

El no tuvo la culpa de nacer en las calles

Todos los días, a cada momento, algún animal está dándole vida a otro, y ese pequeño e indefenso animalito recién nacido no tiene ni la mínima idea de lo que le espera por ser un callejero.
Golpes, insultos e indiferencia por parte de muchos es lo que le espera, al momento de nacer; el frío cala sus huesos y empieza a temblar, gimiendo por el abrigo de su madre, esta al ver el destino que tendrá, se aleja de el/ella antes de siquiera haberle dado de lactar.
El pobre indefenso, trata de buscar el cobijo interno de algún techo largo que le sirva por un momento de paraguas contra la lluvia, está todo mojado y solo, no tiene alimento ni quien lo ayude.
Los primeros días consigue algo de comida por los desperdicios que a las personas se les caen, nadie nota que está ahí al ser tan pequeño. Los días siguientes entra en costumbre y entiende que debe ir en busca de comida, ir en busca de refugio.
Cada día crece más pero se debilita más, la comida escasea y nadie quiere brindarle ayuda, la piel pegada a sus huesos es más evidente cada día y cada hora que pasa tiene más hambre de lo acostumbrado, las mujeres se asustan al verlo tan sucio y corren para que no contagiarse las pulgas y sarna, los hombres lo insultan y patean a un lado porque no los deja pasar en su caminata rápida a casa, y los carros que van en la hora punta de la cuidad hacen maniobras temerarias cuando el pobre, sin energía intenta cruzar la calle porque vio un trozo de salchicha al otro lado.
Su mundo no es el mismo de antes, antes estaba calientito en la bolsa de su madre, antes sentía la comida llegar siempre que podía, pero ahora necesita calor y necesita una mano amiga.
Ya está grande y han pasado años desde que vive en la calle de las sobras de los humanos, nadie, en todos estos años se dignó a ayudarlo porque pensaban que era un perro rabioso y los mordería, el solo quiere algo de amor en su vida antes de morir.
La sarna ya está empeorando y su piel cae a pedazos como en un leproso, las heridas cada día están más profundas y no puede hacer nada, gime de dolor pero las personas corren asustadas sin siquiera llamar a alguien para pedir ayuda.
Toma el último jadeo de la noche y muere, ahí bajo el mismo techo largo que el día de su nacimiento le sirvió de paraguas en una noche lluviosa como la de su muerte.
El no tuvo la culpa de nacer en las calles.
Cuando veas a un animal en las calles trata de ayudarlo, el te lo agradecerá en silencio, no ignores.
Ayuda.

Me desconecto con un clic anti-pulgas


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miércoles, 4 de abril de 2012

Al ritmo de tango

Las cuerdas del violín suenan plácidamente dulces al compás de la música dentro del recinto, mientras las luces claras se apagan y la atención se concentra en las tablas.
Las artistas salen al escenario y los ojos y atención del publico se centran en ellos, el maestro anuncia la llegada del primer acorde y los pasos empiezan sin detenerse jamás a tomar un respiro del suelo, así, como montaña rusa, pasan mis días.
El piano repica sobre las tablas y los zapatos de charol se encienden de calor corporal, la tensión entre los artistas en la puesta en escena es cada vez mayor y yo, soy uno de ellos. Trato de concentrarme en el punto fijo de mi zapato sobre su cabeza, pero simplemente no puedo despegar la vista de las ventanas de su alma, y mientras manos muy seguras hacen que no caiga al piso como un saco de camotes, siento que estoy soñando.
La seguridad se apodera de el, en el momento del acto, sigue presente pero sus ojos no se despegan de los míos, nada diferente, siempre con ese lado serio que no muestra a todos, ese lado que hace que sienta seguridad en sus manos para no caer y sentir el mundo en la espalda.
El acto está terminando y el maestro empieza a tocar las últimas notas de la melodía, esas últimas notas que los dos conocen tan bien, y de un momento a otro las luces se apagan, el suelta mis manos y caigo al suelo; las luces siguen apagadas mientras corro al camerino.
De un momento a otro, todo está terminado, me sigue mirando fijamente, puedo sentir la tensión, puedo sentir que ve como me siento, puedo sentir que ve a través de mi alma. Los diferentes tipos de el afloran por fin y ahora recién entiendo como debo tratar a su indomable toro interior, ese que desea salir y acercar sus labios a los míos.
Será cierto todo esto? o tu no has visto nada?

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Hechando humo sin que la locura me alcance

El cesped está siendo cortado hoy, y la sensación de corte en mi se siente cada vez más intensa, cada vez más fuerte, cada vez más dolorosa.
No quiero moverme, es posible que el cateter se salga de la vena y de un momento a otro, la sangre empiece a fluir de mis ojos, la indiferecia mata.
El líquido baja por mi garganta y siento como quema, como el ardor pasa hasta mi estómago y veo los cambios a mi alrededor, menos en mí, todo sigue del mismo modo.
El día pasó como debió pasar, escepto que X ahora más cerca de Y, y yo más lejos de todo, hasta el momento en que vi las primeros indicios de humo, estaba tranquila, ahora todo es diferente.
Vamos paso a paso...
El día comienza como debe de comenzar, con una pequeña sorpresa de parte paterna,algo que solo recibo una vez al año, pero el gesto fue admirable, las sopresas se aceptan como tales, y mientras la lluvia caía y yo sentía las gotas cayendo en mi, presentí un buen día. Mientras el camino avanza, y los carros pasan haciendo sonar el clacson y haciendo señales, poco a poco me voy poniendo en modo encendido para el día que me espera.
Llego, y veo el cesped recién cortado, ese olor que no me gusta está presente en el aire y quiero quitarlo del camino, el aburrimiento primario viene y luego en 2do plano viene el momento de desquitar mis sentidos, el líquido viaja por mi garganta y en poca cantidad siento ese calor que recorre mi corazón y pronto llega a mis manos, enciende mis mejillas y hace temblar mis manos.
Pierdo mi conciencia por unos momentos por algo que extravié en el sitio de siempre, corro a recuperarlo en un segundo y pronto en mi dedo está.
Soñando despierta. Una pesadilla que no quiero en mi vida, la combinación emperfecta de dos seres que no necesitan estar unidos, menos sin mi.
Los últimos diamantes caen del cielo y entiendo todo, las risas provocadas desaparecen y empiezo a ver dientes chillones que se asoman en mi rostro, se rien de mi.
El olor a cesped recién cortado vuelve y odio el sentimiento que me provoca, odio la unión de estos dos seres, la molestia me hace huir a un sitio para estar sola y no puedo evitar cantar, no me importa si las carcajadas siguen en entorno mío.
La mirada de X se posa en mi y quiero empalmar mi mano en esta, sacarle esa risa burlona y reclamar mi territorio, no entiendo nada, ni quiero saber que pasa.
Escapar?
NO

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lunes, 2 de abril de 2012

Ajuste de cuentas, si nos conocemos otra vez?

"Un momento de tensión" 
Que hace alguien como tu en un lugar como este? 
Una pequeña confusión en el trayecto, una pequeña piedra en el zapato de la que quiso ver todo con otros ojos, una explosión de naftaleno que inunda el hábitat en el cual se encuentra ella, dejándola sedada por completo.
Sin siquiera detenerse a pensar bien las cosas, en seguida pasa todo al 2do plano, ese que ella tanto espera pero que nunca ve llegar, todo es mágico pero de un momento a otro el naftaleno surte efecto y empieza a volverse morfina. El camino por donde los 2 transitan tiene cada vez más piedras y es más difícil ocultar las caídas que estas producen, y en un descuido, la verdad sale a la luz.
Su rostro cambia y ella por fin ve todo claro, entiende que nada sucede y quiere salir de ahí para que no se vea la molestia relejada en su rostro.
La confusión vuelve y trata de explicarle a ella como es todo, mientras evado el contacto directo con las ventanas de su alma.
Luego del momento de tensión puedo ver el camino con menos piedras que antes. No hay nada como una buena explosión a finales de marzo, sensación única que solo ella tiene pero no va a dejar conocer por otros; nada de lo que pueda decir o hacer cambiará algo, todo está dicho y hecho...
Cambio de camino antes de volver a tropezar con la misma piedra, antes de volver con ese amigo indeseable que nadie quiere, el dolor no adquirido por un golpe no físico.
Una atarantada hembra retoma su vuelo y entiende como deben ser las cosas de ahora en adelante, pero pronto ya no está confundida, las cosas están las claras que el agua.
Sin una nueva ilusión el marcador vuelve a cero su cancha.
Enfocada de nuevo, reinicia el programa de su corazón, se retira del camino peligroso, y migra.


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xoxo

Hey look ma' I made it

Por fin. Se acabó. Finito. Luego de 5 años de lucha, se ha acabado el tormento de ser estudiante. Mi cerebro descansa del olor a humo de...