Todos los días, a cada momento, algún animal está dándole vida a otro, y ese pequeño e indefenso animalito recién nacido no tiene ni la mínima idea de lo que le espera por ser un callejero.
Golpes, insultos e indiferencia por parte de muchos es lo que le espera, al momento de nacer; el frío cala sus huesos y empieza a temblar, gimiendo por el abrigo de su madre, esta al ver el destino que tendrá, se aleja de el/ella antes de siquiera haberle dado de lactar.
El pobre indefenso, trata de buscar el cobijo interno de algún techo largo que le sirva por un momento de paraguas contra la lluvia, está todo mojado y solo, no tiene alimento ni quien lo ayude.
Los primeros días consigue algo de comida por los desperdicios que a las personas se les caen, nadie nota que está ahí al ser tan pequeño. Los días siguientes entra en costumbre y entiende que debe ir en busca de comida, ir en busca de refugio.
Cada día crece más pero se debilita más, la comida escasea y nadie quiere brindarle ayuda, la piel pegada a sus huesos es más evidente cada día y cada hora que pasa tiene más hambre de lo acostumbrado, las mujeres se asustan al verlo tan sucio y corren para que no contagiarse las pulgas y sarna, los hombres lo insultan y patean a un lado porque no los deja pasar en su caminata rápida a casa, y los carros que van en la hora punta de la cuidad hacen maniobras temerarias cuando el pobre, sin energía intenta cruzar la calle porque vio un trozo de salchicha al otro lado.
Su mundo no es el mismo de antes, antes estaba calientito en la bolsa de su madre, antes sentía la comida llegar siempre que podía, pero ahora necesita calor y necesita una mano amiga.
Ya está grande y han pasado años desde que vive en la calle de las sobras de los humanos, nadie, en todos estos años se dignó a ayudarlo porque pensaban que era un perro rabioso y los mordería, el solo quiere algo de amor en su vida antes de morir.
La sarna ya está empeorando y su piel cae a pedazos como en un leproso, las heridas cada día están más profundas y no puede hacer nada, gime de dolor pero las personas corren asustadas sin siquiera llamar a alguien para pedir ayuda.
Toma el último jadeo de la noche y muere, ahí bajo el mismo techo largo que el día de su nacimiento le sirvió de paraguas en una noche lluviosa como la de su muerte.
El no tuvo la culpa de nacer en las calles.
Cuando veas a un animal en las calles trata de ayudarlo, el te lo agradecerá en silencio, no ignores.
Ayuda.
Me desconecto con un clic anti-pulgas
xoxo
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