sábado, 13 de octubre de 2012

Con condiciones

Cada día que se convierte en noche hace que sienta más peso sobre la espalda, cada libro que hace peso dentro de la mochila hace que la cabeza esté constantemente abajo, mirando al piso o a sus pies mientras camina.
Sin palabras que puedan definir como es que me siento en realidad, trato de darle a las cosas un lado enérgico y positivo, las palabras de mi madre son la mayoría de veces recibidas con una sonrisa falsa y una cara de felicidad que solo es una máscara, ella simplemente dice lo que quiere decir.
Es de tarde y ya no hay ese pequeño resplandor de sol que salió en la mañana y mientras intento terminar lo que queda de comida, siento que el hambre cada vez escasea más. La presión, ansiedad y estrés juegan malas pasadas con mi cuerpo y mente, los recuerdos de los momentos difíciles parecen no querer irse al baúl de la memoria y poco a poco siento que el mundo se hace más grande que antes, y yo solo soy una partícula en el globo terráqueo.
A pesar de todo, hay cosas con las cuales sigo riendo, cosas fuera de casa que hacen que olvide tiempos malos, afuera; todo es diferente y no tengo que mostrar esa sonrisa de guasón todo el tiempo, a diferencia de cada minuto dentro que es como un recordatorio permanente de las cosas que han pasado y de la presión a la que me veo sometida.
La comida está fría y trato de tragar sin ver cuanto ha cogido la cuchara, bocados grandes y sin aprovechamiento del sabor pasan como los nudos en la garganta que constantemente se forman a medida que el tiempo pasa.
Trato de comprender porqué las cosas sucedieron así y porque todo ahora es como es, "las cosas pasan por algo y tal vez este cambio sea uno bueno" me dijo alguien muy importante, yo quiero creer eso, pero; hasta que los cambios se vuelvan buenos...¿tendré que seguir pretendiendo que todo en mí está tan feliz como siempre?

Me deconecto con un clic

xoxo

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