lunes, 8 de octubre de 2012

El escalofrío


Empiezo a escuchar el ruido de la mañana y gracias a no tener cortinas, veo a través de mis párpados que el sol quiere salir, lucho con mi almoada para que me deje un espacio abierto y pueda meter mi cabeza ahí, volver a dormir. No, es imposible, ruidos de calle llegan a mis oídos y siento como mi cuerpo intenta despertarse pero mi cabeza se niega a todo tipo de encuentro con el exterior.
Abro el ojo derecho, analizo mi alrededor y me doy cuenta de que no estoy en la jungla como en mi sueño imaginé, estoy en mi cuarto, el otro ojo abierto ahora y puedo sentir que tengo las típicas legañas de dormilona compulsiva, son las 11:30am y decido que es hora. Cojo el espejo de mano de mi mesa de noche (la cual no se porque se llama así) y examino mi cara de recién levantada, tengo la boca pegada por las horas de dormitar sin agua y mientras separo me doy cuenta de que necesito algo de humectación, "agua ven a mí" digo y maldigo cuando veo que la botella de siempre está vacía.
Decido volver a la cama y mirar al techo, algunos pensamientos extraños y algo dolorosos vienen a mi mente, pensamientos y suposiciones que me niego a suponer, son esos pensamientos que hacen que una gota de sudor frío pase desde mi nuca hasta mi espalda baja, el escalofrío de no volver a ver a personas que son importantes para mí por algún motivo tonto e inmaduro no me deja en paz hoy, de nuevo.
Los gritos de mi madre llegan desde el corredor solo para decirme que despierte, quiero avisarle que ya lo estoy pero en vez de eso decido no gastar mi voz mañanera y respondo con un: "ya", por un motivo que yo desconosco, me pongo a buscar la llave de mis aposentos, no la encuentro y luego entiendo que no necesito una llave para abrir la puerta de mi cuarto desde adentro, ¿que me sucede? me pregunto y luego voy dando tumbos en zigzag mientras alcanzo la puerta del baño.
El agua se encarga de mi cara de recién levantada y pronto me desesperezo de todo, aunque los pensamientos siguen ahí, trato de vencerlos con algo de música de Joplin y listo, nadie pide ser dañado ni nadie pide que no lo dañen, simplemente, pasa, ¿como evitar algo así?
Mis momentos a solas son requeridos y apreciados en momentos así, cada minuto se ve como una oportunidad de entender que fue lo que pasó, cada hora sirve para entender porque la persona fue como fue, cada día sirve para entender que no tengo rencor ni odio a nadie, cada día una es más hippie que antes.

Me desconecto con un clic

xoxo

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