El, un pobre diablo (muy bien dotado) que no trabaja ni hace nada por ella, nunca pensaron en acercarse, los dos de mundos diferentes pero a la vez tan iguales por dentro.
Cuando lo conoció, pensó que no debería acercarse a personas así, pero como todas estas historias de la niña buena que se mete con el malo pero termina "bien" son iguales, ella cedió.
Sabía que no debía hacerlo, sabía que estaba mal, sabía que terminarían siendo juguetes sexuales uno del otro, no, nada de lo que escriba yo, o su madre, podía impedirlo.
-Tu sabes que no lo haré hasta que cumpla los 18
-y porque?-dijo el.
-no me siento preparada- tipeó ella en el teclado de su laptop
Ya caerás, ya caerás...
Y si piensan que terminaré de contar esto, no lo haré, tu saca tus propias conclusiones lector, y dime como terminará Elsa...
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