Lo siento: a mí tampoco me gusta ese nombre, porque es una sarta de lugares comunes que nunca he logrado identificar conmigo. Nací en Aracataca, Colombia, hace casi cuarenta años, y todavía no me arrepiento.
Soy escritor por timidez. Mi verdadera vocación es la de prestidigitador, pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco, que he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura. Ambas actividades, en todo caso, conducen a lo único que me ha interesado desde niño: que mis amigos me quieran más.
En todo caso, el ser escritor es un mérito descomunal, porque soy muy bruto para escribir. He tenido que someterme a una disciplina atroz para terminar media página en ocho horas de trabajo; peleo a trompadas con cada palabra y casi siempre es ella quien sale ganando, pero soy tan testarudo que he logrado publicar cuatro libros en veinte años.
El quinto que estoy escribiendo, va más despacio que los otros porque entre los acreedores y una neuralgia me quedan muy pocas horas libres. Nunca hablo de literatura, porque no sé lo que es, y además estoy convencido de que el mundo sería igual sin ella. En cambio estoy convencido de que sería completamente distinto si no existiera la policía.
Homenaje a ti, mi Gabo, sacado de el libro "Talleres de comunicación- clases maestras", eres tu Gabo el mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario